Duele.
Duele ver marchar a tu gran amor.
Duele amar tanto.
Duele aún más saber que también está sufriendo por lo mismo que tu.
Duele saber que probablemente no vas a volverlo a ver.
Duele verlo y no poder acercarte después de todo el tiempo vivido.
Duele que esa persona no quiera ser tu amigo.
Duele ver lo bien que se estuvo en el pasado.
Duelen las discusiones que se tuvieron, fuesen o no por tonterías.
Duele saber que en todo el tiempo que habéis estado juntos tu lo aceptaste tal y como es, y sin embargo, esa persona no pueda aceptarte tal y como eres.
Duele tener que dejarlo marchar por no hacerle daño.
Duele que todo se quede en un intento y que no se pudiese de ninguna manera seguir.
Duele más aún que no haya forma alguna de solucionarlo.
Duele saber que justo cuando podíamos estar juntos en un mismo sitio, sin distancia o no tanta distancia debida a circunstancias externas, se termine lo nuestro.
Duele escuchar cómo se te parte el corazón mientras se marcha con esos pedazos que se supone que son tuyos.
Duele que el mundo siga girando y no pare ni un instante para poderte recomponer.
Duele tener que seguir con una rutina y no poder tomar un respiro.
Duele tener nauseas al ver la comida, y tener que obligarte a comer algo que posiblemente tu cuerpo rechace.
Duele caer mala por el dolor y el sufrimiento que se tiene.
Duele no poder dormir por las noches, por no poder dejar de pensar en cuanto lo quieres.
Duele que nada pueda llenar el hueco vacío que él te dejó.
Duele pensar en el exceso de soledad que ahora una tiene.
Duele llorar en clase con tus compañeras al lado viéndote.
Duelen aún más las lágrimas que dentro de ti se quedan y te rajan el alma.
Duelen las partes del cuerpo que entregaste, sobre todo el alma.
Duele no poder llamarlo para contarte como te fue el día.
Duele escuchar música.
Duele escuchar tanto silencio.
Duele devolver las cosas suyas.
Duele no volver a tocar su pelo.
Duele ver películas sola.
Duele recordar como fue el último beso.
Duele escuchar las risas de las demás personas, mientras tú sufres en la habitación contigua.
Duele que la gente no te margine cuando lo necesitas.
Duele tener que ver a tus amigos cuando quieres estar solo.
Duelen las conversaciones que no te importan pero debes mantener por rutina.
Duele que la gente pregunte por esa persona y recuerdes que no sigues con él.
Duele tener que fingir que todo está bien cuando estás completamente destrozada.
Duele que te digan que hiciste bien, cuando estás sufriendo más que nunca.
Duele que nadie pueda ayudarte.
Duele que te digan que eres fuerte, cuando simplemente no quieres serlo.
Duele que la pizca de corazón que se quedó contigo aún no haya perdido la esperanza a pesar de que no existe ninguna.
Duele que tenga que pasar mucho mucho tiempo para poder estar un poco mejor.
Duele saber cuáles son los pasos que va a realizar para olvidarte.
Duele que no entienda que nunca has querido por nada del mundo hacerle daño.
Duele que no pudiese confiar en ti todo lo que necesitabas.
Duele que no comprenda tu punto de vista.
Duele relacionar todo con él.
Duele no poder pensar en otra cosa que en él.
Duele no poder hacerle cosquillas, aunque nunca le gustasen.
Duele no volver a comer juntos.
Duele ver las comidas que comías con él.
Duele ver los sitios en los que estuvisteis juntos.
Duele no poder volver a ver sus manías, que tanto te gustan.
Duele la necesidad de verlo en fotografías o escuchar su música.
Duele ver los regalos que te hizo, pero que no puedes quitártelos por el amor que aún sientes.
Duele oler su fragancia en otras personas que no son él.
Duele no poder volver a decirle tus frases.
Duele no poder recibir sus abrazos.
Duele no volver a notar su aliento en tu oreja.
Duele no poder volver a besarle.
Duele no poder besarle el cuello.
Duele despertar y no tenerlo al lado.
Duele no poder volver a dormir con él.
Duele no poder acariciarlo hasta que se duerma.
Duele no poder calmarlo cuando tiene una pesadilla.
Duele no poder volver a entregarte sin miedo, demostrando el amor que sientes a pesar de todo.
Duele ver cómo te borra de su vida.
Duele no poder despedirte de su familia.
Duele la imagen que tenías en mente de cómo serían los hijos.
Duele saber que no tienes más futuro con esa persona.
Duele no poder compartir el resto de tu vida con él.
Duelen los besos y las caricias que ya no puedes darle.
Duele... todo.
Lo único que me consuela un poco es saber que él lo superará antes que yo, que en su gran mayoría recordará los bueno momentos vividos porque es lo único que con el tiempo recuerda la mente, que he aprendido a estar con alguien gracias a poder ponerme en su lugar, aunque aún me sigue costando, que he visto mundo y vivido cosas que no hice con nadie más, que he perdonado y me ha perdonado cosas que nadie perdonaría por el amor que ambos sentimos.
Espero que le vaya bien en la vida y que encuentre a alguien que sepa valorar todo lo que vale, que pueda entender su forma de ser y que logre darle las conversaciones que le interesan.
Yo por mi parte hice todo lo que pude, que quizás no era todo lo suficiente de lo que él necesitaba, pero no puedo hacer más de lo que he hecho ya.
Olvidarlo, no lo olvidaré nunca.
Arrepentirme, no me arrepiento nunca de nada, y mucho menos de los fallos que cometí, pues sirvieron para fortalecer el amor que, algún día, cambiaré de lugar en la memoria.

P.D.: Escrito el Lunes 31 de octubre del 2011.



Manolito MrBlogger dijo
Sé lo que sientes porque es lo mismo que siento yo. Solo que yo llevo más tiempo con el dolor y he aprendido a aceptarlo y a convivir con él. Nunca olvidarás, pero si se puede seguir adelante y seguir recordando las cosas buenas que te aportó lo que tuviste con él. Se acaba una etapa. El final no es más que un nuevo comienzo. No pierdasel tiempo compadeciéndote de ti misma ni añorando lo que ya no puedes recuperar. Lo que importa es el ahora y eres tu. Cuídate.
11 Noviembre 2011 | 03:00 PM