Flores.
A los muertos se les regalan flores de muchos colores con bandas que indican quien se las compró y a quien pertenecen, aunque sean un regalo... Una pena que las flores con el tiempo marchiten y acompañen a tu querido difunto, al contrario que la dedicatoria, que perdura para tí, para los vivos, reconcomiendo tu conciencia de semejante estupidez, de gastar el dinero regalando muerte a la muerte. ¿Qué pretendes conseguir con ese regalo? ¿alegrar la sagrada ceremonia? ¿marcar el terreno de quien tiene y quien no? Vete para casa, vivo de luto, que las lágrimas de cocodrilo te las seca la cinta con tu nombre marcando lo que tú supuestamente sientes. ¡Ah! y llevate tu cinta, que nadie quiere leer tu nombre, pues no han ido a eso...

Marcos dijo
De los mejores que te he leido, sobre todo por como lo has expresado, muy bueno ; )
9 Julio 2010 | 04:35 PM