Transformación
Me desperté en medio de la nada, tirada en el suelo de una habitación vacía.
Un sudor frío seguido de un escalofrío recorrió mi espalda. Algo no iba bien. El miedo empezó a apoderarse de mí. Metí las manos en los bolsillos... ¡no tenia bolsillos! Estaba completamente desnuda atrapada en la oscuridad. Asustada busqué la pared más próxima y palpé toda la cuadrada habitación en busca de una puerta. Cada pared tenía una textura diferente, una era completa y absolutamente lisa, en cuanto doblé la esquina, la pared tenía ciertas rugosidades y de ella se desprendía un olor que me encogió el estómago y me dio nauseas. En cuanto llegué a la siguiente pared noté un pinchazo en mis dedos y como un líquido caliente los recorría. La curiosidad me invadió mezclada con el dolor y probé el líquido que de mis dedos emergía. Era sangre, mi propia sangre, y por extraño que fuese me gustó mucho. Tenía un sabor atrayente y me abrió el apetito de tal forma que no pude evitar seguir bebiendo de mis dedos. Pero ¿con que me he herido? pensé de repente y volví a tocar, esta vez con más cuidado, este nuevo trozo de pared. Tenía un aspecto puntiagudo y era frío al tacto de mis manos. Pensé que podía ser mientras mis manos recorrían con sumo cuidado cada trozo de pared, pero de repente tropecé y caí al suelo.
Después de un largo rato inconsciente me desperté con un tremendo dolor de cabeza. Observé a mi alrededor hasta recordar donde me encontraba y que había hecho. Me puse de pie pero instintivamente me doblé sobre mí. Tenía mucha hambre, tanta que parecía que mis tripas se comían a si mismas. Entonces recordé por que tropecé y de rodillas palpé lo k tenía delante de mí tirado en ese suelo tan frío, al acercarme noté una humedad en el suelo con un olor penetrante que me recordó el olor de una de las paredes. Después de un rato lo comprendí todo. El día anterior o la última vez que recordaba haber visto la luz del sol, había quedado con mi mejor amiga para tomarnos algo y charlar, ya que hacía mucho tiempo que no la veía. Al finalizar el café y el aperitivo nos fuimos a dar una vuelta al parque hasta que se nos hizo de noche. En esos instantes en los que nos despedíamos, aparecieron de la nada 3 rottweilers que nos rodearon. Yo me puse delante de ellos y les planté cara, ya que no les tenía miedo aunque estuviese mirando los últimos ojos que podría ver antes de morir. De hecho, en ese momento, no me importaba morir. Sin embargo, mi amiga se asustó mucho y por eso recibió mordeduras por todos lados. Por suerte o desgracia el dueño de los perros apareció en mitad de la oscuridad de la noche y al ver lo ocurrido me golpeó en la nuca dejándome inconsciente. A partir de ese momento yo no sabía nada de mi amiga... hasta ahora. Su cuerpo mordido y desangrado estaba delante de mí en esos momentos.
Unas lágrimas emergieron de mis ojos, lágrimas de impotencia, por no haberla podido salvar, y de dolor, por el constante ruido de mis tripas y mis pensamientos... cuando mis lágrimas terminaron de recorrer mi cara y cayeron sobre el maltrecho cuerpo sin vida, pedí perdón a mi amiga y comencé a comer. El cuerpo aun estaba algo caliente, por lo que no hacía mucho que ocurrió todo. Incluso pensé que todavía no era de día, porque si lo fuese quizás no estaría todo tan calmado.
En silencio y en la oscuridad me alimenté. Empecé comiéndome los brazos, concretamente los bíceps y tríceps, y después devoré con gran energía el pecho. Siempre había querido tener el pecho que ella tenía, aunque nunca pensé en tenerlo de esta manera. Para finalizar mordí su cuello, su yugular y el sabor y aroma de su sangre provocaron en mí un éxtasis total. Mis músculos se encogieron y agitaron y todo mi ser se llenó de vitalidad y energía. No bebí mucho, ya que en cuanto noté que el calor de la sangre menguaba/disminuyó un poco escupí el último trago por miedo a enfermar. En esos instantes noté por todo mi cuerpo miles de convulsiones. Un escalofrío me recorrió por completo seguido de unos instantes de inmenso dolor, como si me castigasen desde el interior los pedazos de carne y sangre ingeridos. Un minúsculo ruido salido de la nada, provocó que me desplazase hacia el otro extremo de la habitación antes de que pudiese percatarme del movimiento realizado con la vista. Pegando mi espalda contra la pared lisa, me refregué con tal fuerza y magnitud que me auto provoqué heridas en la espalda, llenando la pared con sangre, que según se fue enfriando se quedó con un olor ya conocido. Ahora ya eran dos las paredes manchadas con sangre seca. Pero extrañamente me sentía satisfecha con el dolor que mis heridas me provocaban. Gracias a el sabía que estaba viva y que no era un sueño lo que me ocurría.
Minutos más tarde, las convulsiones cesaron y el dolor se atenuó lentamente hasta desaparecer. Automáticamente mis heridas cicatrizarony comenzé a notar un cambio en mi ser. Observé a mi alrededor y noté un cambio en mi ser. Me sentí diferente, e incluso podía ver en mitad de la oscuridad. Crucé al otro lado de la habitación. Solo se oía el eco de mis pisadas y mi respiración entrecortada y rápida, provocada por el miedo y que corría entre mis venas. El aroma que antes me provocaba nauseas, ahora me abría el apetito pero algo dentro de mí me decía que no debía probar la carne ni la sangre que desprendía ese olor. Instintivamente miré el poco cuerpo putrefacto que quedaba de mi mejor amiga, mi amiga del alma, mi compañera durante tantos años... La vida es así. Si no eliminas los sentimientos, no puedes sobrevivir.
Pero en ese instante, como si mi nueva visión me lo permitiese, vi como un último aliento salió de su maltrecho cuerpo y con su cara angelical mi amiga me sonreía en forma de despedida. Entonces lo comprendí. Ella no estaba muerta cuando me alimenté pero no noté los latidos de su corazón por el hambre y ansia de sed de sangre que tenía cada milímetro de mi cuerpo. De igual modo, yo también notaba como si de mi ser también hubiese huido mi alma, ya que me sentía oscura, perversa... libre.



v.413r0 dijo
Bueno...este post me ha conmovido, la verdad. Hablas de una forma oscura, acontecimientos en la sombra, cosas que me gustan y estoy acostumbrado a escuchar. Pero sabiendo que viene de ti...bueno, es algo inusual jejeje pero nada malo. Creo que es tu forma de expresar tus sentimientos y yo también en momentos me he sentido igual. Podría comerme a todo el mundo y no pasaria nada, nada...el mundo no me importa. Bueno, esta es mi opinión jeje espero que haya otras también y disfrutaremos todos con vuestros puntos de vista ;)
Un saludo a todos y un beso para ti mi amor :)
20 Diciembre 2008 | 12:44 AM