Realidades
Hola.
Otra vez estás hay, mirándome, desde la oscuridad, observándome.
Si, es verdad, no puedo estar segura de esto porque no te veo, estas oculto a mi visión… pero te presiento. Te noto muy cerca de mí y he de admitir que me pesa tu mirada clavada en mí, fija en cada uno de mis gestos, de mis movimientos. Me dices depender de mí y ambos sabemos que eso no es así. Estamos tan cerca que puedo sentirte pero a la vez tan lejos que no puedo oírte, tocarte, mirarte… El sueño ya no me deja pensar y mis ojos ya no pueden llorar más. Ya no puedo cargar conmigo, con mí ser, con mi alma… es como si cada día tu le añadieses una piedrecita a mis bolsillos, a mi tristeza… a mi locura.
Dices depender de mí pero ambos sabemos que aquí solo yo soy la que depende de ti, de cada una de tus palabras, todas ellas llenas de consuelo y sabiduría. Me paso los días pensando, razonando, clavándome agujas a mi corazón como para que no se duerma, como para que no olvide lo que es el dolor.
Sin embargo eso tú no lo ves, o solo lo ves en ocasiones, cuando te lo muestro. Aunque para que mostrar un dolor incomprendido y lleno de sufrimiento que no puedes… ¿calmar? ¿sosegar? ¿ayudar? … No, no creo que me quieras ayudar porque sino no me estarías observando en la distancia, como hiciste el otro día mientras yo llevaba el equipaje con tal rabia, dolor, agotamiento y estrés que sufrí hematohidrosis.
Poder me puedes ayudar, pero la fuerza no sirve de nada en la distancia.
Las palabras bonitas murieron, dando paso a los oscuros rincones en los que me escondo para no ver mi ser en estas condiciones.
Tú me has ayudado a conocerme y comprenderme pero ya es la hora de que aprenda a conocerme yo sola y sin ayuda.
Que… ¿jugamos a las locuras?

Piano sanchez dijo
No estamos pa locuras ahora... pero gracias.
1 Noviembre 2008 | 10:41 AM