Café y soledad.
Lo evitable... ahora es inevitable.
Vuelvo a los andares
vuelvo al pasado
vuelvo contigo
acógeme entre tus brazos.
Ahora no me sueltes
por favor
te necesito.
Ahora no me dejes
por favor
te lo suplico.
Oigo tus susurros
detrás de mis oídos
oigo tu llamada
de amor y compasión
siento que me agarras
fuertemente, lentamente...
Ahora es cuando abro
mis brazos a tu amor.
Ahora es cuando noto
la amistad de tu corazón.
Pero por favor
te lo suplico
te lo imploro
te lo ruego...
No me sueltes
que tengo miedo.
Ven, soledad, vieja amiga
demos un largo paseo
que dure
tres años al menos.
Además quiero presentarte
a un nuevo compañero...
El café.
Antaño lloré
por sobrevivir
pero ahora lloro
por no reír
y es que vuelvo
a la locura del pasado
pero solo para no perecer
en el presente y futuro.
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->


manolito MrBlogger dijo
Vaya, dos cosas malas si las tomas en grandes cantidades, que de vez en cuando y en pequeñas dosis pueden ser incluso saludables. No te obsesiones con ninguna de las dos y búscate algo con qué entretenerte. Búscate algo que te permita socializar y despejarte a la vez. Algunas clases de algo, deporte, actividades, lo que sea. Ya verás como todos tus pesares (o al menos casi, que hay algunas cosas que se superan mejor que otras) desaparecen tranquilamente.
Venga, anímate guapetona.
26 Septiembre 2008 | 07:02 PM