Categoría: Pensamientos
23 Julio 2010
Me encuentro sola en mi estancia, y es que si no fuese así la preocupación no sería visible en mi cara.
Ojos almendrados tristes, ceño estrictamente cuidado y fruncido, labios gruesos formando una fina línea... y ese pensamiento que de mi cabeza no emigra. Revivir lo que pasaste hace tiempo no siempre es agradable, y es que la mente es caprichosa, pues recuerda lo que quiere. Alegrías por doquier si así es como te encuentras. Depresiones peores o pensamientos que no te hacen salir de tu estado momentáneo. Enfados que se centran en un problema o en lo que los provocó sin intentar solucionarlo, para mantenerte odiando. Enfados... solo recuerda los enfados más grandes. Y es que si recordásemos con todo lujo de detalles todo lo que hacemos o vemos a lo largo de nuestra vida... utilizaríamos más mente de la que actualmente usamos, cierto, pero nos costaría más razonar, y nuestro instinto quedaría frenado por demasiadas cosas desechables. Si te empeñas en olvidar algo o a alguien.... te cuesta mucho tiempo, debido a que tu mente es reticente a complacer tus inquietudes y deseos. Sin embargo, cosas que quieres que perduren en tu memoria, solo lo hacen si esta quiere. No se nos permite considerar a la mente como a algo externo, sino que nos dicen que como se encuentra dentro de tu mismo cuerpo, eres tú y punto final. Pero yo no lo veo así, ya que es una parte de ti que actúa incontables veces con sus apetencias y pareceres. Al igual que el cuerpo, que no siempre puedes controlar que actúe o se comporte como tu deseas, sino, más bien, debes tu adaptarte a como se encuentra este y actuar en consecuencia de ello para poder hacer lo que de verdad quieres. Cierto es que quien no mantiene al cuerpo y a la mente en forma, no es digno de decir esto es mío, y es natural que todo nosotros tengamos nuestras necesidades independientes de quien controla y lleva el mandato, y que si no se cumplen en un cierto período de tiempo, el mismo cuerpo o mente se resienten y tienden a hacerlos por ellos mismo, desobedeciéndote, cosa que no está del todo bien, pero que nos buscamos si no miras por ti mismo, por cada una de tus partes de las que estás compuesto.
Pero, si procuras que todo tú se encuentre satisfecho y en armonía, si ofreces y cedes ante las necesidades que posees, si calmas y procuras por lograr los retos u obligaciones que te imponen en tu interior... ¿Por qué, aun así, en ocasiones, sientes un vacío que no consigues exterminar con todo lo imaginable? ¿Dónde se encuentra la satisfacción plena que tan difícil y en tan escasas ocasiones se alcanza? ¿De dónde surgen los problemas que provocan que la perfección de funcionamiento se tambalée?
Para evitar revivir cosas pasadas, lo mejor es hallar el origen de estas, y así y solo así, podrás evitar tener que revivirlas, o simplemente, lograrás estar un paso por delante a lo que vaya a ocurrir y acortar el plazo de transición de la reexperiencia.

servido por melodi-rubia
2 comentarios
compártelo
19 Junio 2010
Solo una pequeña pregunta sin responder es suficiente y necesaria para que mi cabeza se active y comience a transmitir los impulsos nerviosos, y, por tanto, a pensar. Pero obtener la respuesta a esa simple incógnita no tiene por qué desactivarla al momento, si no que puede seguir trabajando sin descanso, lo que conlleva a plantearse más preguntas y buscar sus respetivas respuestas. Pero una pregunta lleva a otra, y esta otra a la siguiente y así consecutivamente, hasta que sin darte cuenta te estás planteando preguntas sin respuesta, preguntas a las que no se les encuentra explicación posible, preguntas que anteriormente no contestaste, o simple y llanamente, preguntas acerca de tu vida y tu existencia. Pero como estas preguntas son como son y no se les encuentra respuesta, les sigues dando vueltas y vueltas, y cuanto más las piensas menos respuestas encuentras porque aparecen más y nuevas incógnitas o simplemente, la respuesta se haya cada vez mas lejana, lo que provoca inseguridad frente a todo y se te instaura la duda en un pequeño recoveco de tu enorme y retorcida mente. Entre neuronas, sinapsis y años de conocimientos adquiridos y aprendidos, esa pequeña duda escondida entre...... empieza a crecer y crecer y crecer, hasta el punto en el que un día, empiezas a dudar del sentido de tu vida, puesto que esto es tan grande que una persona......... Es prácticamente despreciable, sustituible y prescindible. Entonces decides que no quieres existir porque como dijo Platón "Pienso, luego existo", pero pensar es lo que te ha llevado a tu estado actual... Por lo que, ¿para qué pensar? ¿Para qué existir? ¿Para qué vivir?
Mientras los impulsos eléctricos en tu mente crean un mini mundo en tu cerebro llamado duda, tú estás cortando comida con el cuchillo y observas lo brillante y afilada que es la hoja... Limpias esta herramienta de trabajo y la observas más detenidamente. Palpas con la yema de tu dedo todo lo palpable, de forma sutil y delicada, parándote en cada punta, en cada rugosidad, en cada cambio de material... Observas como algo tan simple puede arrastrar a una persona a un mundo desconocido, como puede arrancar el último aliento, el último gemido, el último suspiro, el último atisbo de vida en el cuerpo... Te sientes poderoso y defendido al sujetar con firmeza el mango de la vida y la muerte... Y es en ese instante cuando tu cerebro deja de pensar y piensan las dudas, trabajan y funcionan las neuronas que se encuentran infectadas por este semejante virus que se transmite de generación en generación, este insecto que si te pica no te escapas, pues no existe cura para las dudas, para las ansias del saber...
Tú, con tu temblorosa mano, aproximas la muerte a la calidez de tu piel... tocas la fina línea que separa ambos mundos, vida y muerte, con el filo del cuchillo... Y es que hoy en día ver la muerte de alguien no hace apenas mella en nosotros, pero notar como se puede escapar nuestra vida que nuestras manos sujetan con firmeza... si, eso si que nos hace reflexionar y pensar hasta nuestros orígenes, y cuestionarnos todo lo cuestionable, y discrepar de las afirmaciones y respuestas que no poseen duda alguna por lo que las preguntas nos llevan a las dudas, las dudas nos llevan a coger nuestra vida con las manos, y este frío contacto con la muerte nos lleva... ¿a qué nos lleva? A pensar en el suicidio, a intentar cruzar la línea que separa ambos mundos... ¿Te atreves a cruzarla? ¡Adelante! ¡Hazlo! ¡Mátate!
¿No? ¿No te matas? ¿No te suicidas? ¿No visitas y te quedas con el frío y la oscuridad eterna?
Entonces levántate, vístete y... vive.

servido por melodi-rubia
sin comentarios
compártelo
26 Marzo 2010
Ahí está. Tan frágil, tan brillante, tan dolorosamente bella.
No quería verla, de verdad que no. Luché contra mi vista, evité que nos viésemos por todos los medios, pero nada. Ella sabía como encontrarme.
Y ahí está, la veo, me mira con ojitos de cordero degollado. Me enfría y me quema a la vez. Es frágil, se alimenta de mí, de mí ser, de mi dolor... le gusta verme al menos una vez al mes. Aunque últimamente procura verme todos los días. Sale de su guarida, resplandeciente como la plata, brillando como si tuviese luz propia.
Alguna vez la probé. Es cálida y sabe salada, te quita y proporciona sed al mismo tiempo. Suele tomar el camino que otras como ella forman, aunque si es la primera, traza orgullosa, lenta y cosquilleantemente el camino a seguir eligiéndolo al milímetro y con placer, salpicando el camino con partes de su ser.
De verdad que no la quise ver hoy, me esforcé por no verla, por no sentirla, pero ella, sola o acompañada de sus amigas, siempre se sale con la suya; siempre me demuestra que lo bello duele, que lo hermoso también tiene su parte negativa.
Oh hermosa dama, déjame seguir mi camino sin tu presencia, deja que mi vista no te vea, no te sienta... no más...
Aun así, procuro que este brevísimo instante en el que contactamos mutuamente sea lo más intenso posible. Pero eso no es dificil pues yo se todo de ti y tu de mí... ambas estamos desnudas, frente a frente, evitándonos todo lo posible pero amándonos hasta dejarnos la piel...
Por eso, cuando te marchas, tu recuerdo me proporciona la paz que yo tanto ansío y te pido... la seguridad, la fuerza y el corage que me faltan para seguir cada una por nuestro camino... juntas y separadas en la distancia...

servido por melodi-rubia
sin comentarios
compártelo
20 Febrero 2010
Es curioso ver lo que cuesta decir el primer “te quiero” y lo intenso que puede hacer el momento venidero.
Es relativamente fácil decirlo, y sino dilo ahora mismo en voz alta… “te quiero”… pero díselo a la próxima persona que veas, la conozcas o no, cambia todo ¿verdad?
Y es que hablar por hablar, decir por decir, es fácil, pero sentir lo que se dice no lo es…
El primer te quiero de una relación es una forma de dar un paso más en la pareja, por eso, quien de verdad lo sabe, solo lo dice cuando de verdad lo siente.
¿Y cómo sabes si de verdad lo sientes? Cuando sale solo, cuando expresa tu realidad, cuando al decirlo te sientes cómodo y te liberas por completo, pues esperas que sea interpretado tal y como tú lo intentas transmitir, cuando notas la necesidad de comunicarte y decir lo que piensas, lo que sientes… lo que quieres.
Cuando esas 5 vocales y 3 consonantes son pronunciadas, sientes que un calor te recorre las entrañas a la vez que un escalofrío marca tu espina dorsal. A pesar del alivio que sientes por expresar de forma exacta lo que notas, un sudor frío nace en tus manos, y te sientes expectante ante la sensación que recorre a la otra persona, a su reacción, un mínimo movimiento, un gesto definitivo, un susurro al viento, unas palabras que respondan a una afirmación realizada…
Te quedas paralizado, expectante, observando, aprendiendo… pero sobre todo escuchando.
Una mezcla de nerviosismo y alivio se mezclan cuan coctelera de diferentes sabores… te auto conviertes en una mezcla explosiva de sentimientos contradictorios pero complementarios.
Es curioso lo que el vocabulario humano puede hacer. A veces puedes expresarte incluso en exceso, y otras no hay palabras suficientes para describir, y con ello transmitir, ni una cuarta parte de la realidad del conflicto interno soportado y vivido por instantes, ya sean cortos o largos. Pero después de todo, lo que no se sabe expresar es porque lo mejor es no expresarlo.
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por melodi-rubia
4 comentarios
compártelo
19 Agosto 2008
Sentada, escuchando mi música, no puedo evitar pensar. Para mí pensar no es muy bueno, pues cuanto más pienso. Más dudo sobre una decisión, más paranoias me creo sobre un tema relacionado o más historias malas de sentimientos que deben morir se me ocurren.
Ladeo la cabeza, mantengo los ojos cerrados y pienso en él. Observo como sus ojitos se clavan en los míos, ¿Qué estará haciendo ahora? ¿Estará con el ordenador o se habrá dormido ya? Se me escapa
una sonrisita al imaginármelo dormido en su cama, respirando hondo, con los párpados cerrados, tapando esos ojitos que tanto me gustan a la vez que me pierden… o mejor, tumbado boca arriba iluminado sutilmente por la luz de la luna llena aclarándose así más aun su tono de piel y provocando un pequeño brillo de su pelo negro y los dientes de su hermosa sonrisa.
La luna llena con un cielo despejado siempre me ha gustado. Siempre me ha fascinado observarla a través del pequeñísimo objetivo de mi telescopio.
Cuando su luz me baña, toda mi piel se vuelve blanca como la leche, a excepción de mis labios y pezones, que adquieren un tono rosado muy suave. Con el pelo limpio y suelto brillando con finos
destellos plateados… Es como si fuese una pequeña muñeca de porcelana, dulce y delicada, toda una dama que se encuentra observando a la luna.
Me alegra saber que este astro baña con su luz a todo nuestro planeta, a todos los rincones, a todas las personas.
Seguramente alguien quiere capturarla para su amada en este instante, o una pareja de novios se besan bajo la luz que esta proyecta. También es muy posible que alguna lágrima plateada, pequeñita y húmeda resbale por alguna delicada mejilla, sea por el motivo que sea.
Es lo mismo que el atardecer o el amanecer. Algo tan bonito como eso que todos los días podemos observar con gran facilidad y solo unos pocos lo observan y le prestan algo de atención por un instante, un día, un momento, momento que no se repetirá hasta después de mucho tiempo. Es
sorprendente como algo tan bello como esto o el observar una luna llena solo lo ven quienes en realidad lo quieren ver.
Hoy en día se pasan los días sin que apenas nos demos cuenta, vivimos sin vivir...
Lo siento gente, Morfeo me visita y no puedo rechazar su llamada; Por tanto, buenas noches y hasta otra querida y hermosa luna.
Te quiere ...

Melodi
P.D.: Escrito el 19/07/2008 de las 6:00 a las 6:30 de la mañana.
servido por melodi-rubia
sin comentarios
compártelo