De nuevo la historia se repite.
No quiero dormir. No quiero volver a pasar otra vez el cambio. De nuevo extraño a todos los míos. De nuevo despertaré sola en la otra punta. De nuevo los extrañaré en exceso. De nuevo debo sacar fuerzas de la nada para estudiar y aprobar. De nuevo tardaré mucho en volver a verlos a todos.
Anoche me dijeron que no es justo, que justo cuando se acostumbran a tenerme, debo partir otra vez.
De nuevo despertaré sin el olor del café recién hecho. De nuevo tendré que hacerlo yo todo. De nuevo debo pelear con las lágrimas para poder ver los apuntes. De nuevo comienza el estrés que me mata más rápido de lo que me imagino. De nuevo deambulo entre la biblioteca y la cama con la única pausa de cortas conversaciones cubiertas de lágrimas reprimidas y silenciadas. De nuevo... el comienzo de estar sola.
No le deseo esto ni a mi peor enemigo, de veras, es un dolor y un desgaste continuo que apenas nadie puede soportar, y sin embargo, aquí estoy, sin poder ver el mundo por tener los ojos más empañados y desgastados por las lágrimas que nunca.
Toca dormir para enfrentarme a la vida. Justo cuando mi corazón comienza a tener un poco de respiro y de paz, le toca volver a padecer. Solo espero que haya dejado el pasado atrás. No podría soportar todos los dolores al mismo tiempo, otra vez.
El desconsuelo y el continuo estrés me está matando de forma tan lenta, que no acabo de comprender como me he librado en dos semanas ya dos veces de morir. Mi cabeza va a explotar de tantas neuronas muertas.
Volveremos a hacer de tripas corazón, de nuevo.
http://www.youtube.com/watch?v=KFC4ZYshlWs
Canción: Lullaby. Intérprete: Nickelback. Álbum: Here and now (2011).
P.D.: Escrito el siete de enero del dos mil doce a las 3:00 a.m.
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A mí en ningún momento me ha costado ser franca y decir lo que es blanco y lo que pinta negro, y yo ahora mismo me pinto negra a mí misma.
No quiero que nadie me ayude, se que puedo salir sola de esta dependencia.
No quiero que nadie me diga que debo hacer, se lo que debo hacer en todo momento.
No necesito que nadie me guíe, me gusta equivocarme para aprender de mis errores.
No quiero depender de nada y mucho menos de nadie, porque todos fallamos en algún momento.
No quiero sentirme mal, pero puedo actuar ante ello.
No quiero sentirme bien, porque eso no hace que las cosas cambien.
Tan solo quiero un tiempo dedicado a mi persona, ya que todo el mundo es egocéntrico y yo soy un defecto de la naturaleza en cuanto a eso.

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Es increíble lo fugaz que la vida resulta, y la verdad es que constantemente nos lo recuerda, solo que no todos lo vemos siempre.
Lo normal siempre es que sólo nos solemos percatar de este hecho, cuando alguien cercano a nuestro círculo es atrapado por Morpheo para siempre, o en su defecto, por el encapuchado con reluciente guadaña.
Perder a alguien nunca es fácil, lo que ocurre es que siempre afecta más cuando sabes que no lo vas a volver a ver.
Los buenos momentos vividos hace tiempo, cuando nos tomábamos unas cervezas mientras hablamos de todo en general y de nada en particular, las risas en una gran noche de otoño, las revelaciones que realizamos con cada palabra que se dijo...
Todo eso es sustituido ahora por el hueco, el vacío que deja esa persona, el dolor de todos los que conoció y sobre todo de sus familiares, la necesidad de volver a verlo y abrazarlo y reír todos, los momentos que ya no se pueden vivir con él...
No hay que dejar que el presente elimine el pasado, sino que hay que recordarlo tal y como era, con su sonrisa, con sus expresiones, con su risa, con sus aventuras... ¡tal y como es! Ya que nadie es idéntico a nadie.
Yo personalmente, agradezco el placer de haber podido conocerle. Así sé, al menos un poco, la gran persona que era y cuanto se merecía estar rodeado de tanta gente que lo aprecian y lo quieren. Personas que ahora lo echan de menos.
Que descanses en paz, amigo.
Y mi más sentido pésame para los más allegados a él. Si para mí la pérdida es grande, no puedo imaginar para ellos.

P.D.: Foto de él ligeramente modificada por mí.
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Duele ver marchar a tu gran amor.
Duele amar tanto.
Duele aún más saber que también está sufriendo por lo mismo que tu.
Duele saber que probablemente no vas a volverlo a ver.
Duele verlo y no poder acercarte después de todo el tiempo vivido.
Duele que esa persona no quiera ser tu amigo.
Duele ver lo bien que se estuvo en el pasado.
Duelen las discusiones que se tuvieron, fuesen o no por tonterías.
Duele saber que en todo el tiempo que habéis estado juntos tu lo aceptaste tal y como es, y sin embargo, esa persona no pueda aceptarte tal y como eres.
Duele tener que dejarlo marchar por no hacerle daño.
Duele que todo se quede en un intento y que no se pudiese de ninguna manera seguir.
Duele más aún que no haya forma alguna de solucionarlo.
Duele saber que justo cuando podíamos estar juntos en un mismo sitio, sin distancia o no tanta distancia debida a circunstancias externas, se termine lo nuestro.
Duele escuchar cómo se te parte el corazón mientras se marcha con esos pedazos que se supone que son tuyos.
Duele que el mundo siga girando y no pare ni un instante para poderte recomponer.
Duele tener que seguir con una rutina y no poder tomar un respiro.
Duele tener nauseas al ver la comida, y tener que obligarte a comer algo que posiblemente tu cuerpo rechace.
Duele caer mala por el dolor y el sufrimiento que se tiene.
Duele no poder dormir por las noches, por no poder dejar de pensar en cuanto lo quieres.
Duele que nada pueda llenar el hueco vacío que él te dejó.
Duele pensar en el exceso de soledad que ahora una tiene.
Duele llorar en clase con tus compañeras al lado viéndote.
Duelen aún más las lágrimas que dentro de ti se quedan y te rajan el alma.
Duelen las partes del cuerpo que entregaste, sobre todo el alma.
Duele no poder llamarlo para contarte como te fue el día.
Duele escuchar música.
Duele escuchar tanto silencio.
Duele devolver las cosas suyas.
Duele no volver a tocar su pelo.
Duele ver películas sola.
Duele recordar como fue el último beso.
Duele escuchar las risas de las demás personas, mientras tú sufres en la habitación contigua.
Duele que la gente no te margine cuando lo necesitas.
Duele tener que ver a tus amigos cuando quieres estar solo.
Duelen las conversaciones que no te importan pero debes mantener por rutina.
Duele que la gente pregunte por esa persona y recuerdes que no sigues con él.
Duele tener que fingir que todo está bien cuando estás completamente destrozada.
Duele que te digan que hiciste bien, cuando estás sufriendo más que nunca.
Duele que nadie pueda ayudarte.
Duele que te digan que eres fuerte, cuando simplemente no quieres serlo.
Duele que la pizca de corazón que se quedó contigo aún no haya perdido la esperanza a pesar de que no existe ninguna.
Duele que tenga que pasar mucho mucho tiempo para poder estar un poco mejor.
Duele saber cuáles son los pasos que va a realizar para olvidarte.
Duele que no entienda que nunca has querido por nada del mundo hacerle daño.
Duele que no pudiese confiar en ti todo lo que necesitabas.
Duele que no comprenda tu punto de vista.
Duele relacionar todo con él.
Duele no poder pensar en otra cosa que en él.
Duele no poder hacerle cosquillas, aunque nunca le gustasen.
Duele no volver a comer juntos.
Duele ver las comidas que comías con él.
Duele ver los sitios en los que estuvisteis juntos.
Duele no poder volver a ver sus manías, que tanto te gustan.
Duele la necesidad de verlo en fotografías o escuchar su música.
Duele ver los regalos que te hizo, pero que no puedes quitártelos por el amor que aún sientes.
Duele oler su fragancia en otras personas que no son él.
Duele no poder volver a decirle tus frases.
Duele no poder recibir sus abrazos.
Duele no volver a notar su aliento en tu oreja.
Duele no poder volver a besarle.
Duele no poder besarle el cuello.
Duele despertar y no tenerlo al lado.
Duele no poder volver a dormir con él.
Duele no poder acariciarlo hasta que se duerma.
Duele no poder calmarlo cuando tiene una pesadilla.
Duele no poder volver a entregarte sin miedo, demostrando el amor que sientes a pesar de todo.
Duele ver cómo te borra de su vida.
Duele no poder despedirte de su familia.
Duele la imagen que tenías en mente de cómo serían los hijos.
Duele saber que no tienes más futuro con esa persona.
Duele no poder compartir el resto de tu vida con él.
Duelen los besos y las caricias que ya no puedes darle.
Duele... todo.
Lo único que me consuela un poco es saber que él lo superará antes que yo, que en su gran mayoría recordará los bueno momentos vividos porque es lo único que con el tiempo recuerda la mente, que he aprendido a estar con alguien gracias a poder ponerme en su lugar, aunque aún me sigue costando, que he visto mundo y vivido cosas que no hice con nadie más, que he perdonado y me ha perdonado cosas que nadie perdonaría por el amor que ambos sentimos.
Espero que le vaya bien en la vida y que encuentre a alguien que sepa valorar todo lo que vale, que pueda entender su forma de ser y que logre darle las conversaciones que le interesan.
Yo por mi parte hice todo lo que pude, que quizás no era todo lo suficiente de lo que él necesitaba, pero no puedo hacer más de lo que he hecho ya.
Olvidarlo, no lo olvidaré nunca.
Arrepentirme, no me arrepiento nunca de nada, y mucho menos de los fallos que cometí, pues sirvieron para fortalecer el amor que, algún día, cambiaré de lugar en la memoria.

P.D.: Escrito el Lunes 31 de octubre del 2011.
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Era un caluroso día de verano, en los que las gotas de agua se secan tan rápido que no puedes verlas, sólo sentirlas momentáneamente.

Bajaba por las escaleras sujetándome a la barandilla. El mareo era absoluto, demasiados factores peligrosamente entremezclados con el único propósito de hacerme caer:
El sofocante calor, la inevitable deshidratación, los anteriores rodillos calientes trazando sin cesar una línea recta de mis caderas a mi cráneo de forma repetitiva...
Aun así, de la nada, se obtenía aún respuesta de mis deseosos movimientos de descender de las alturas y volver al nivel usual y diario.
Y entonces, acercándome al final del trayecto, levanto un instante la vista del suelo para observar sin ver el panorama.
Mis ojos se quedan petrificados, las rodillas comienzan a temblar y caigo de bruces entre los escalones. Un giro de cabeza permite que únicamente me salpique con un líquido viscoso y blanquecino emitido con violencia lo más acercado a la pared. Mi cara comienza a brillar con pequeños destellos plateados creados de la nada, mientras una negación confirma a la locura.
- "Lo siento." Graznó con apenas un hilo de voz.
La realidad a menudo supera a la ficción, y por ello revivió el sueño de una sorpresa, una cara tan conocida como si los propios dedos la hubiesen realizado, que se aparecía en ese instante de frente, expectante, con un brillo y gesto únicos, fabricados solo para ella...
Los cuentos y las fantasías solo ayudan a alargar una esperanza agonizante.
P.D.: Autor de la imagen: Demonike
Obtenida de la página: www.stockphotos.mx
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Estoy fuera, dibujando nubes de humo con los dos dedos en uve. Escucho, en la habitación contigua o en el banco de la calle, "tíos" teniendo conversaciones de tíos, o en su defecto, "tías" teniendo conversaciones de tías.
No se si es por mi afán de aislarme desde pequeña de los demás, o es simplemente por el hecho de no encajar, pero nunca he comprendido esas "conversaciones".
No participo en conversaciones de tías porque me parecen la gran mayoría absurdas, ya sea por los vocablos o expresiones empleadas, o por el tema en sí que están tratando. No me considero intelectual, pero esos temas siempre me han resultado incultos y sin interés.
Y tampoco participo en conversaciones de tios, sólo por el hecho de que no soy uno de ellos. Nunca he comprendido el asunto de que, algo tan simple como el sexo, tenga que importar.
Sin embargo, las "tías" de vez en cuando necesitan conversaciones de tías, y los "tíos", conversaciones de tíos.

Quizá por eso mi interés se basa en escribir lo que prácticamente nadie lee.
Imagen del videoclip: Vermillion.
Grupo: Slipknot.
servido por melodi-rubia
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